Educación medioambiental y la lucha contra el desperdicio alimentario
El compromiso de los Bancos de Alimentos
26 enero 2026 | Desperdicio Alimentario

Cada año, el Día de la Educación Medioambiental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras acciones individuales y colectivas influyen en el cuidado del planeta. En este contexto, la lucha contra el desperdicio alimentario se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales y sociales de nuestro tiempo. Un reto en el FESBAL y los 54 Bancos de Alimentos, asociados, desempeñan un papel esencial.
Alimentar personas, proteger el planeta
Evitar que alimentos perfectamente aptos para el consumo terminen en la basura no solo es una cuestión ética y social, sino también ambiental. El desperdicio alimentario es responsable de una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, derivadas de la producción, transformación, transporte y eliminación de alimentos que nunca llegan a consumirse.
Gracias a la labor diaria de los Bancos de Alimentos, miles de toneladas de alimentos son recuperadas cada año y redistribuidas a personas en situación de vulnerabilidad.
En 2024, los Bancos de Alimentos asociados a FESBAL recuperaron 73.468 toneladas de alimentos, evitando que se convirtieran en residuo. Esta labor permitió un ahorro estimado de 270.345 toneladas de CO₂, una cifra que refleja de forma clara el impacto ambiental positivo de su actividad.
Para poner este dato en contexto, habría sido necesario plantar 11,624 millones de árboles para absorber el CO₂ que se habría generado si estos excedentes alimentarios no se hubieran recuperado. Un ejemplo contundente de cómo la prevención del desperdicio alimentario es una herramienta clave en la lucha contra el cambio climático.
El Plan B: prevención, economía circular y solidaridad
Uno de los pilares fundamentales de esta labor es el Plan B, una iniciativa que promueve la donación de excedentes alimentarios por parte de productores, distribuidores y empresas del sector agroalimentario, dando una segunda oportunidad a los alimentos y transformando un posible residuo en un recurso de alto valor social y ambiental.
Este modelo se alinea plenamente con los principios de la economía circular, al optimizar el uso de los recursos, reducir residuos y minimizar las emisiones asociadas a la gestión de desperdicios, al tiempo que garantiza el acceso a alimentos a miles de personas en situación de vulnerabilidad.
Educación medioambiental desde la acción
La actividad de los Bancos de Alimentos es, en sí misma, una poderosa herramienta de educación medioambiental. A través de su actividad diaria, transmiten un mensaje claro: cada kilo de alimento recuperado transmite un mensaje claro a la sociedad: reducir el desperdicio alimentario es una responsabilidad compartida y una acción concreta para cuidar el planeta.
En este Día de la Educación Medioambiental, desde FESBAL queremos reconocer y poner en valor el compromiso de los 54 Bancos de Alimentos asociados, de las entidades colaboradoras, del voluntariado y de todas las personas que hacen posible que la lucha contra el hambre vaya de la mano de la protección del medio ambiente.
Porque combatir el desperdicio alimentario no solo alimenta a quienes más lo necesitan: también cuida nuestro futuro común.